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Diez pasos para obtener la pensión empresarial

(Frankfurter Allgemeine Zeitung, 13/14-3-2010) 

No es fácil prevenir para la jubilación. No son muchas las personas que dedican su tiempo libre a estudiar las ofertas de fondos de pensiones y de pensiones Riester. Muchos trabajadores no se han ocupado nunca de la previsión empresarial para la jubilación. Lo cual es un error. En comparación con otras variantes, ahorrar a través de la empresa tiene algunas ventajas.  

1. ¿Por qué hay que invertir dinero en un sistema de previsión empresarial para la jubilación?

Durante muchos años, los trabajadores que habían cotizado durante 45 años al seguro de pensiones podían percibir una pensión estatal correspondiente al 70% de los ingresos medios. Este porcentaje se está reduciendo. Los fondos de pensiones subvencionados fiscalmente (Riester y Rürup) sirven para compensar esta laguna. La previsión empresarial para la jubilación, que ya existía como prestación voluntaria de los empresarios antes de la reforma de las pensiones realizada por Bismarck, tiene otro objetivo: garantizar el estándar de vida alcanzado antes de la jubilación. Los agentes sociales están de acuerdo en que una tasa de sustitución del 70% de la pensión estatal no es suficiente, y en que ésta debería alcanzar el 80-85% (los empresarios) o incluso el 90% (los sindicatos) de los ingresos. Los trabajadores pueden ahorrar a través de prestaciones voluntarias de sus empresarios o destinando parte de su salario a estos fondos. 

2. ¿Quién puede contratar un seguro empresarial?

Hasta el año 2002 los trabajadores y las empresas podían acordar de forma voluntaria un sistema de previsión empresarial para la jubilación. A menudo las aportaciones a este sistema corrían a cargo únicamente de la empresa. En la actualidad todo trabajador tiene legalmente el derecho a la reconversión salarial. El empresario está obligado por ley a ofrecer al trabajador la posibilidad de reconvertir parte de su salario en una futura prestación de previsión. Esta alternativa se subvenciona fiscalmente. Así, el porcentaje de trabajadores de empresas privadas que se acogen a un sistema de previsión empresarial para la jubilación ha aumentado del 38% (2001) al 52% (2007). Es especialmente elevado el porcentaje en bancos y seguros, y muy bajo en la hostelería. Desde que las empresas están obligadas a ofrecer la posibilidad de la reconversión salarial, ha bajado el porcentaje de empresas que financian ellas solas las cotizaciones a los planes de pensión.   

3. ¿En qué consiste la subvención estatal?

Las cotizaciones al sistema de previsión empresarial para la jubilación están exentas de impuestos y de cotizaciones a la seguridad social siempre que no superen los 2.592 euros al año. El pago de estos impuestos y cotizaciones se aplaza hasta que comience el período de percepción de la pensión, aunque en esta fase el pensionista ya no tendrá que cotizar ni al seguro de desempleo ni al de pensiones. A ello hay que añadir que, a menudo, en el período de  jubilación el tipo impositivo individual es más bajo que durante la vida laboral. Ambos aspectos configuran el atractivo de la pensión empresarial de jubilación. Asimismo, los trabajadores pueden desviar la prestación patrimonial ofrecida por el empresario como régimen de ahorro a la previsión empresarial para la jubilación. Hasta un límite salarial determinado el Estado subvenciona esta prestación con un complemento.  

4. ¿Por qué no invertir más dinero en la previsión privada?

Además de la ventajas fiscales y tributarias hay otra ventaja, y es que los empresarios pueden pactar con las aseguradoras condiciones de grupo para sus trabajadores. De este modo, las primas suelen ser más bajas que para otros sistemas de previsión de categoría similar. Los gastos de contratación y de gestión son inferiores porque, por ejemplo, la entidad gestora no necesita enviar las comunicaciones de forma individual ni registrar cambios de domicilio. Pero también está claro que, con un margen financiero limitado, compiten entre sí las diferentes formas de ahorro. Por ejemplo, también es posible contratar una pensión Riester a través de la empresa y percibir adicionalmente la asignación estatal para sí mismo, para el cónyuge y para los hijos con las condiciones de grupo. Si además del fondo de pensiones empresarial contrata un plan de pensiones Riester, el trabajador tendrá otro seguro más al que queda vinculado a largo plazo. Cuanto más elevado sea el porcentaje que asuma la empresa para el pago, mucho más conveniente es la contratación de un seguro empresarial de previsión para la jubilación.  

5. ¿Dónde puede obtenerse información?

Tanto el departamento de personal como el comité de empresa son los órganos de contacto. El trabajador debería acribillarlos a preguntas: ¿Hay que acordar una regulación individual? ¿Existe un acuerdo empresarial o una solución regulada por convenio? Y debería aclarar qué efecto tendría sobre el interés efectivo de sus fondos la formalización de un contrato colectivo. 

6. ¿Adónde va el dinero destinado a la previsión empresarial para la jubilación?

El trabajador puede organizar la previsión para la vejez de sus trabajadores de cinco formas distintas. Puede expresar un compromiso directo y acumular fondos de previsión. En la fase de la jubilación abona a los trabajadores jubilados o a sus supérstites la pensión con este capital que previamente ha gestionado e invertido. Si para este riesgo es demasiado elevado, puede recurrir a una caja de previsión que se haga cargo de la gestión de los fondos. De estas dos formas de proceder se diferencian las tres siguientes variantes, configuradas como seguros: el seguro directo, la caja de pensiones y el fondo de pensiones. En la primera variante el empresario contrata para sus trabajadores un seguro de vida. Si no puede ofrecer ninguna otra forma de reconversión salarial debe optar por el seguro directo. Las cajas y los fondos de pensiones son empresas autónomas que garantizan a los trabajadores su derecho legal de obtener las prestaciones. El fondo de pensiones puede invertir el dinero con un factor de riesgo superior y además no está bajo el control de la oficina de supervisión financiera Bafin.  

7. ¿Está protegida la inversión en caso de que quiebre la empresa?

Todos los contratos se mantienen incluso en el caso de que una empresa se haya declarado en bancarrota. No obstante, el importe de las prestaciones dependerá de cuál de los las cinco modalidades haya elegido la empresa. El seguro directo y la caja de pensiones tienen la ventaja de que, por ser la variante configurada como un seguro, están cubiertas por la organización de rescate Protektor. En el caso de que la empresa se declare en bancarrota, los asegurados siguen percibiendo sobre sus cuotas el interés garantizado y en la mayoría de los casos incluso excedentes. En cambio, para los fondos de pensiones, las confirmaciones inmediatas y las cajas de apoyo el empresario abona cotizaciones al Fondo para la protección de las pensiones (Pensionssicherungsverein). Tras una suspensión de pagos este fondo se hace cargo de los derechos adquiridos y del pago de las pensiones. Debido a que únicamente puede asumir los pagos de los compromisos adquiridos según el derecho laboral puede ser que el pago no contenga excedentes y sea inferior.  

8. ¿Qué gastos tiene el trabajador?

Una vez al año el trabajador recibe una comunicación sobre la evolución de sus fondos. Puesto que el empresario garantiza que se cumplan los compromisos aun cuando la entidad que gestiona la previsión no pueda hacerlo, el trabajador no tiene que preocuparse por la estabilidad financiera del fondo. En caso de que cambie de empresario el trabajador puede solicitar a la nueva empresa que se haga cargo del contrato. 

9. ¿Qué pasa cuando se cambia de empresa?

El compromiso directo se mantiene y se abona cuando se alcanza la edad de jubilación siempre que el trabajador haya prestado sus servicios en la empresa durante 5 años y sea mayor de 25 años. En las otras formas de previsión los pagos son fluctuantes y pueden transferirse al nuevo empresario, por lo menos en un seguro directo. Entonces se acuerda el interés garantizado válido en el momento de la firma del acuerdo. En el caso de que el trabajador no prorrogue el contrato, puede finalizar el pago de las cotizaciones y percibirá la prestación en la fase de jubilación. Si el empresario o el comité de empresa no han llegado a otro acuerdo, el trabajador deberá pagar los gastos de cancelación.  

10. ¿Qué otros seguros deberían contratarse?

A menudo también se ofrece protección para supérstites y un seguro contra la incapacidad laboral. Ambas prestaciones suponen una carga económica adicionale y tienen sentido sobre todo cuando el trabajador es el único que sostiene a la familia. Puede ser problemática la contratación de una póliza contra la incapacidad laboral a través del empresario, pues cuando se cambia de trabajo existe el peligro de que debido a los riesgos adicionales surgidos por la edad no se pueda contratar ninguna póliza.