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Expertos contestan sus preguntas

 

 

 

 

 

 

 

Christoph Abeln

Abogado laboralista

 

 

¿Tengo que decir que estoy enfermo? 

 

12-11-09 

 

Soy electricista y padezco epilepsia desde hace años. En la actualidad estoy buscando un nuevo empleo. No poseo ningún carnet de discapacitado grave y recibo un buen tratamiento medicamentoso, de modo que la enfermedad no afecta a mi rendimiento. ¿Tengo que indicar en las solicitudes de empleo que estoy enfermo? ¿Debería esperar hasta la entrevista personal o puedo omitirlo por completo?

 

En el formulario de contratación o en la entrevista personal, el empleador sólo puede formular preguntas en cuya respuesta tenga un interés justificado, plausible y tutelable. Las preguntas sobre la esfera privada son improcedentes y el candidato al puesto de trabajo puede ofrecer de forma consciente una respuesta falsa sin que tenga que temer ningún tipo de consecuencias.

 

Pero puesto que el empleador tiene un interés justificado en que el trabajador cumpla con los requisitos del puesto, e incluso está obligado legalmente a proteger a sus trabajadores y a terceros de riesgos contra la salud, sí se permiten las preguntas sobre la salud si éstas tienen relación con la plaza ofertada. El Tribunal Federal laboral ha determinado al respecto: “Un reclutador de personal puede preguntar por enfermedades que puedan limitar la capacidad para cumplir la actividad prevista, cuando exista peligro de contagio por parte de los futuros colegas o clientes, o cuando haya que contar en un tiempo previsible con una incapacidad laboral”.

 

Así pues, si se pregunta al candidato directamente en el transcurso del proceso de contratación, éste sólo deberá dar a conocer enfermedades cuando, como por ejemplo en el caso de una epilepsia, a pesar de recibir tratamiento médico los ataques limiten considerablemente la capacidad para el cumplimiento de la actividad prevista. No hay que revelar los ataques que no repercuten en la actividad prevista. No obstante, la respuesta puede ser en cada caso distinta según el tipo de actividad. Así, por ejemplo, hay que valorar los requisitos, y por tanto el derecho a preguntar por enfermedades, de forma distinta para los conductores profesionales que para los empleados de oficinas.

 

Cuando existe una enfermedad que puede repercutir en la actividad a la que se aspira, el candidato debe responder a estas preguntas con la verdad, e incluso dar información sin que se le requiera. Sin embargo, por motivos tácticos no debería hacerlo en el escrito de solicitud. Pues así ni siquiera se obtiene la posibilidad de presentarse personalmente. En la medida en que el candidato, en este caso, responda conscientemente de forma falsa u omita la información, el empleador podrá, si contrata al candidato y advierte la enfermedad, impugnar judicialmente la relación laboral por ocultación dolosa de datos, lo que puede ocasionar, en caso de despido sin preaviso, el bloqueo de las prestaciones de la Agencia Federal de Empleo.

 

Artículo publicado en el periódico Tagesspiegel el 08/11/2009